Juldá: La Profetisa que Autenticó la Torá

 

Juldá vivió en el siglo VII a.C., durante el reinado del piadoso rey Josías (Yoshiyahu). En la tradición judía, ella es una de las siete profetisas mencionadas en el Tanaj (junto a Sara, Miriam, Débora, Jana, Abigail y Ester) y ocupa un lugar de honor por ser la elegida para validar el hallazgo del rollo de la Ley en el Templo.

1. El Marco Histórico: El Hallazgo en el Templo

Según 2 Reyes 22 y 2 Crónicas 34, durante las renovaciones del Primer Templo, el Sumo Sacerdote Hilquías encontró un rollo de la Torá (se cree que era el libro de Deuteronomio, abierto específicamente en las advertencias de la destrucción).

El rey Josías, conmocionado, no buscó a Jeremías —quien ya profetizaba en las plazas— ni a Sofonías, sino que envió una delegación específicamente a Juldá.

2. ¿Por qué Juldá y no Jeremías?

Esta es la pregunta clave que abordan los Sabios de Israel. Si el gran profeta Jeremías era contemporáneo suyo, ¿por qué acudir a ella?

  • La Compasión Femenina: El Talmud (Meguilá 14b) explica que el rey Josías pensó: "Las mujeres son más compasivas que los hombres". Él esperaba que, si Juldá intercedía ante Dios, su naturaleza misericordiosa atraería una profecía de consuelo y no solo de juicio.

  • Parentesco y Jerarquía: Según el Midrash, Juldá era pariente de Jeremías (ambos descendientes de Rajab), lo que eliminaba cualquier rivalidad profesional. Además, mientras Jeremías se encontraba fuera buscando a las diez tribus perdidas, Juldá mantenía su "academia" en Jerusalén.

3. Su Identidad y el "Mishné"

El texto bíblico la describe como la esposa de Salum, hijo de Ticvá, el encargado de las vestiduras reales. Se dice que vivía en Jerusalén, en el sector llamado Mishné (la Segunda Parte o el Distrito Segundo).

Comentario de Rashi: El gran comentarista explica que "Mishné" no solo era un lugar geográfico, sino que indica que ella enseñaba la "Mishné" (la ley oral) a los ancianos en una escuela pública cerca de las puertas del Templo. De hecho, hasta el día de hoy, las Puertas de Juldá en el Muro Sur del Monte del Templo llevan su nombre en memoria de su influencia.

Argumentos en los Libros Tradicionales


El Dictamen Profético

Juldá no suavizó el mensaje. Su respuesta al Rey fue contundente:

  1. Confirmó que las calamidades escritas en el libro vendrían sobre Jerusalén debido a la idolatría del pueblo.

  2. Sin embargo, profetizó que, debido a la humildad y el arrepentimiento de Josías, él "sería reunido con sus padres en paz" y no vería el desastre con sus propios ojos (2 Reyes 22:15-20).

La "Jueza" y Maestra

Aunque técnicamente el título de "Jueza" (Shofet) se asocia más a Débora, la tradición judía ve en Juldá una función judicial similar en términos de autoridad halájica (legal).

  • Pirké de-Rabbi Eliezer: Menciona que Juldá se sentaba en la puerta de la ciudad y el pueblo acudía a ella para resolver dudas legales y espirituales.

  • Talmud (Meguilá 14b): Los sabios discuten su autoridad, señalando que su capacidad para dirigirse al Rey en términos tan directos ("Díganle al hombre que los envió...") demuestra que su estatus profético y legal era incuestionable, incluso por encima de las jerarquías políticas masculinas de su tiempo.

Es vital destacar que Juldá representa la unión entre la profecía y la educación. No fue solo una visionaria mística; fue una erudita cuya validación del texto sagrado permitió la mayor reforma religiosa en la historia de Judá.

  • Su legado: Demostró que la sabiduría y la conexión divina no conocen distinción de género en la tradición de Israel cuando el mérito y la piedad están presentes.

  • Dato curioso: Se dice que su tumba era la única (junto con la de los reyes de la casa de David) que se permitía permanecer dentro de los muros de Jerusalén debido a su santidad.

 

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