Una linda historia de Pesaj
En una pequeña casa llena de luz, en la víspera de Pésaj , la familia Benavides se preparaba para una noche especial. El aroma del pan sin levadura, el matzá , llenaba el aire, y sobre la mesa reposaban cuidadosamente los elementos del séder : hierbas amargas, agua salada, vino y una mezcla dulce que recordaba el barro de tiempos antiguos. El más pequeño de la familia, Daniel, observaba todo con ojos curiosos. —Abuelo —preguntó—, ¿por qué esta noche es diferente a todas las demás? El abuelo sonrió, como si esa pregunta fuera un tesoro que había esperado todo el año. —Porque esta noche recordamos quiénes somos —respondió con voz suave—. Recordamos que una vez fuimos esclavos, y que la libertad no es un regalo… es un milagro que debemos cuidar. Daniel frunció el ceño. —¿Pero eso pasó hace mucho tiempo… por qué importa ahora? El abuelo tomó un pedazo de matzá y lo partió en dos. —Mira esto —dijo—. Es simple, humilde, sin adornos. Así salieron nuestros antepasados de Egipto: sin esperar, ...