Tefilín: un mandamiento de identidad, memoria y compromiso. ¿Por qué los hombres los usan y las mujeres no?

 

Los tefilín (תפילין) constituyen una de las mitzvot más visibles de la práctica judía. Cada mañana de los días de semana, el judío coloca dos pequeñas cajas de cuero que contienen determinadas secciones de la Torá: una sobre el brazo, frente al corazón, y otra sobre la cabeza. Su finalidad no es simplemente simbólica: la Torá presenta los tefilín como un “signo” y un “recuerdo” de la relación entre Israel y Dios.

Sin embargo, surge una pregunta legítima: si la Torá ordena utilizar tefilín, ¿por qué las mujeres están exentas? ¿Se trata de una prohibición de la Torá, de una disposición rabínica o simplemente de una exención? ¿Y qué ocurre si una mujer decide colocárselos?

Para responder correctamente hay que distinguir entre obligación, exención y prohibición, porque no son conceptos equivalentes.

1. ¿Qué ordena la Torá acerca de los tefilín?

La mitzvá aparece en varios pasajes de la Torá. Uno de los más conocidos dice:

“Y será para ti como señal sobre tu mano y como recuerdo entre tus ojos, para que la enseñanza del Eterno esté en tu boca.”
— Éxodo 13:9

Otro texto dice:

“Y las atarás como señal sobre tu mano, y serán como frontales entre tus ojos.”
— Deuteronomio 6:8

Y nuevamente:

“Las atarás como señal sobre tu mano, y serán como frontales entre tus ojos.”
— Deuteronomio 11:18

De acuerdo con la tradición rabínica, estos versículos constituyen la base de la mitzvá de tefilín shel yad —los tefilín del brazo— y tefilín shel rosh —los tefilín de la cabeza—.

El Rambam considera la colocación de los tefilín como una mitzvá fundamental. En Hiljot Tefilín 4:13 explica incluso que quien está obligado y no los utiliza transgrede varios mandamientos positivos, debido a la repetición de la obligación en los cuatro pasajes de la Torá contenidos en los tefilín. 

Por tanto, una primera conclusión es importante:

Los tefilín no son una costumbre posterior de los rabinos. La mitzvá de utilizar tefilín tiene origen en la Torá.

2. Entonces, ¿por qué las mujeres están exentas?

La respuesta aparece de manera explícita en la Mishná Berajot 3:3:

“Las mujeres, los esclavos y los menores están exentos de la recitación del Shemá y de los tefilín...”

La Guemará en Berajot 20b explica que tanto el Shemá como los tefilín están vinculados a determinados momentos y, por ello, pertenecen a la categoría de:

מצות עשה שהזמן גרמא — mitzvot aseh shehazman geramá

es decir:

mandamientos positivos cuyo cumplimiento está condicionado por un tiempo determinado.

Las mujeres están generalmente exentas de esta categoría de mitzvot. 

Pero aquí debemos hacer una precisión importante.

¿Los tefilín son realmente una mitzvá "dependiente del tiempo"?

Los tefilín no se colocan durante la noche y tampoco durante Shabat y las festividades. Por eso los Sabios los clasifican como una mitzvá dependiente del tiempo.

La Guemará en Eruvín 96a discute precisamente esta cuestión y presenta el famoso caso de Mijal, hija del rey Shaúl, de quien se dice que utilizaba tefilín. 

3. ¿La exención de las mujeres es de la Torá o de los rabinos?

Aquí encontramos una cuestión particularmente interesante.

La respuesta tradicional de la Guemará en Kiddushín 34a deriva la exención de las mujeres de una interpretación de los propios versículos de la Torá.

La Guemará establece:

“Así como las mujeres están exentas de los tefilín, también están exentas de los mandamientos positivos dependientes del tiempo.”

Y después pregunta:

¿De dónde sabemos que las mujeres están exentas de los tefilín?

La respuesta relaciona los tefilín con el estudio de la Torá. En Deuteronomio 6:7–8 aparecen juntos conceptos como enseñar la Torá y colocar una señal sobre la mano y entre los ojos. La Guemará establece una relación entre ambos. 

Por ello, desde el punto de vista de esta derivación talmúdica, la exención de las mujeres no es simplemente una decisión administrativa de los rabinos.

Esto permite formular una distinción fundamental:

La mitzvá de tefilín es de origen torático; la mujer está exenta de ella según una derivación halájica realizada por los Sabios a partir de la Torá.

Por tanto, no sería exacto decir simplemente: “Los rabinos decidieron que las mujeres no deben usar tefilín.”

La cuestión es más compleja.

4. Pero aquí aparece un problema: Mijal, hija del rey Shaúl

La discusión se vuelve mucho más interesante cuando llegamos a Eruvín 96a.

El Talmud relata:

“Mijal, hija de Kushi, utilizaba tefilín y los Sabios no protestaron contra ella.” 

La tradición identifica a esta Mijal con Mijal, hija del rey Shaúl y esposa de David.

Aquí surge inmediatamente una pregunta:

Si las mujeres están exentas, ¿por qué una mujer utilizaba tefilín?

La respuesta no es uniforme.

El Talmud utiliza este episodio para discutir si los tefilín deben considerarse realmente una mitzvá dependiente del tiempo. Pero también aparece otra posibilidad: quizá Mijal pertenecía a una postura según la cual una mujer podía realizar voluntariamente determinadas mitzvot aunque no estuviera obligada.

Por eso el caso de Mijal es extremadamente importante: demuestra que la cuestión histórica y talmúdica no fue completamente uniforme.

5. ¿Los Sabios permitieron que Mijal utilizara tefilín?

Según la versión del Talmud Bavlí, los Sabios no protestaron.

Esto podría sugerir que, en aquella tradición, una mujer podía realizar voluntariamente la mitzvá.

Pero existe una dificultad: el Talmud Yerushalmí transmite una tradición diferente. Allí aparece la opinión de Rabí Jizkiyá en nombre de Rabí Abahu según la cual los Sabios sí protestaron contra Mijal. 

Esto es precisamente lo que hace que el tema sea tan interesante desde el punto de vista del estudio rabínico.

No debemos ocultar la existencia de esta discusión.

6. Entonces, ¿usar tefilín siendo mujer está prohibido por la Torá?

No debemos formularlo de esa manera.

La mujer no tiene la obligación de colocarse tefilín, pero eso no significa automáticamente que exista una prohibición bíblica contra ella.

La diferencia entre:

  • “No estás obligada”

  • “No tienes permitido hacerlo”

es fundamental en halajá.

En otras palabras:

Exención ≠ prohibición.

El problema aparece posteriormente en la evolución de la halajá, porque algunas autoridades consideraron que las mujeres no solamente estaban exentas, sino que debía impedírseles asumir esta mitzvá voluntariamente.

7. La posición del Shulján Aruj

Aquí encontramos una decisión halájica muy importante.

El Shulján Aruj, Oraj Jaim 38:3, establece:

Las mujeres y los esclavos están exentos de los tefilín porque se trata de una mitzvá positiva dependiente del tiempo.

Pero el Rema, representando la tradición ashkenazí, agrega una consideración mucho más restrictiva:

“Y si las mujeres quieren asumirlo como una exigencia adicional sobre sí mismas, se les protesta.”

Es decir, según esta decisión normativa, una mujer no debería ponerse tefilín voluntariamente. 

Esto es muy diferente de afirmar que “la Torá prohíbe a las mujeres usar tefilín”.

La prohibición práctica proviene de una decisión halájica posterior, mientras que la mitzvá y la exención tienen sus raíces en la discusión de las fuentes talmúdicas.

8. ¿Por qué algunos Sabios se opusieron?

Una de las explicaciones que encontramos en Tosafot sobre Eruvín 96a se relaciona con una exigencia particular de los tefilín: el guf nakí, literalmente, un cuerpo limpio.

El Talmud en Shabat 49a ya enseña que los tefilín requieren un alto grado de cuidado corporal y mental. Entre otras cosas, no se debe dormir con ellos ni realizar determinadas funciones corporales mientras se llevan puestos. 

Tosafot utiliza este requisito como una posible explicación de por qué ciertas autoridades habrían objetado que Mijal utilizara tefilín. 

Sin embargo, hay que tener cuidado con esta explicación.

No significa que la mujer sea espiritualmente menos apta para los tefilín.

Se trata de una consideración halájica relacionada con las condiciones extremadamente rigurosas necesarias para cumplir correctamente esta mitzvá.

9. ¿Qué sucede si una mujer decide ponerse tefilín?

Aquí debemos distinguir las diferentes tradiciones halájicas.

Según la posición normativa del Shulján Aruj y el Rema

La mujer está exenta y no debe asumir voluntariamente la colocación de tefilín. El Rema establece explícitamente que se debe protestar cuando una mujer desea hacerlo. 

Según las fuentes que permiten que una mujer realice voluntariamente mitzvot de las que está exenta

Existe una tradición rabínica que contempla la posibilidad de que las mujeres realicen determinadas mitzvot voluntariamente.

El caso de Mijal es precisamente uno de los argumentos utilizados para demostrar que, históricamente, existió una postura que no veía necesariamente su conducta como una transgresión. 

Por ello, no es correcto presentar la historia judía como si hubiera existido una única opinión universal e invariable desde el período talmúdico.

10. ¿Y puede una mujer decir la berajá?

Aquí entramos en otra controversia importante.

En las comunidades y autoridades que permiten que una mujer realice voluntariamente una mitzvá de la cual está exenta, existe discusión sobre si puede pronunciar:

“Asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu...”

La cuestión es lógica: si ella no está obligada, ¿cómo puede decir “vetzivanu” — “que nos ordenó”?

Las distintas corrientes halájicas han respondido de manera diferente a esta pregunta.

Por ello, no debe darse como una regla universal que una mujer puede ponerse tefilín y pronunciar la bendición. La práctica depende de la tradición halájica que se siga.

11. Una cuestión que merece ser cuestionada

Aquí aparece una pregunta mucho más profunda:

Si la mujer está exenta, ¿por qué en otras mitzvot sí puede realizar voluntariamente el mandamiento y en el caso de los tefilín algunos Sabios se opusieron?

La respuesta nos obliga a observar que no todas las mitzvot tienen las mismas condiciones halájicas.

Los tefilín exigen:

  • concentración mental;

  • cuidado corporal;

  • ausencia de determinadas conductas;

  • conocimiento de las restricciones relacionadas con su uso;

  • colocación en momentos determinados;

  • cuidado especial respecto a su santidad.

El Talmud incluso señala que quien lleva tefilín debe mantener una determinada conciencia respecto de ellos. El Rambam también enfatiza que quien utiliza tefilín debe mantener una actitud mental adecuada y evitar distraerse de ellos. 

Por tanto, la discusión no puede reducirse a:

“Los hombres sí y las mujeres no.”

La verdadera pregunta halájica es:

¿Qué significa estar exento de una mitzvá y hasta qué punto una persona puede voluntariamente asumir una mitzvá que la Torá no le impuso?

Y esa pregunta produjo diferentes respuestas entre los Sabios.

12. ¿Qué postura podemos extraer de todo esto?

Podemos resumir la cuestión en cuatro niveles:

1. La mitzvá de tefilín es torática

No nació como una costumbre rabínica. La obligación de utilizar tefilín procede de los mandamientos de la Torá.

2. Las mujeres están exentas

La Mishná, la Guemará y los principales códigos halájicos reconocen la exención femenina.

3. La exención no debe confundirse automáticamente con una prohibición bíblica

La mujer no está obligada a utilizar tefilín, pero decir que “la Torá prohíbe a las mujeres colocarse tefilín” sería una formulación demasiado simplificada.

4. La halajá normativa tradicional finalmente restringió su utilización

El Shulján Aruj establece la exención y el Rema agrega que se debe protestar si una mujer desea asumir esta mitzvá voluntariamente. 

13. Una conclusión para nuestro tiempo

La cuestión de los tefilín y las mujeres nos enseña algo importante sobre la naturaleza de la halajá.

La tradición judía no llegó necesariamente a una conclusión mediante una sola afirmación. Encontramos:

Torá → Mishná → Talmud → opiniones de los Rishonim → códigos halájicos → diferentes tradiciones comunitarias.

Por eso el estudio serio exige diferenciar entre la fuente bíblica, la interpretación talmúdica y la decisión halájica posterior.

El hecho de que el Talmud mencione a Mijal utilizando tefilín demuestra que la cuestión fue objeto de discusión ya en la época rabínica. El hecho de que el Talmud Yerushalmí transmita una tradición diferente demuestra que tampoco debemos ocultar la diversidad de opiniones existentes en las fuentes. 

Desde la perspectiva de la halajá tradicional normativa, especialmente la codificada por el Shulján Aruj y el Rema, una mujer no debe ponerse tefilín.

Pero desde una perspectiva histórica y académica, es igualmente importante afirmar que la discusión es más antigua y más compleja que una simple prohibición.

La pregunta no es solamente:

“¿Por qué las mujeres no usan tefilín?”

Sino también:

“¿Qué significa estar exento de una mitzvá? ¿Cuándo una exención se transforma en una restricción? ¿Y cómo decidieron los Sabios entre las diferentes posibilidades interpretativas?”

Precisamente ahí encontramos una de las riquezas del estudio del Talmud: no solamente nos transmite conclusiones; también nos permite observar el proceso mediante el cual los Sabios llegaron a ellas.


Bibliografía y fuentes principales

  1. Torá, Éxodo 13:9, 13:16; Deuteronomio 6:8; 11:18.

  2. Mishná Berajot 3:3 — exención de mujeres de Kriat Shemá y tefilín. 

  3. Talmud Bavlí, Berajot 20b — clasificación de los tefilín como mitzvá dependiente del tiempo. 

  4. Talmud Bavlí, Kiddushín 34a–35a — fundamento de la exención femenina de mitzvot positivas dependientes del tiempo y discusión específica sobre tefilín. 

  5. Talmud Bavlí, Eruvín 96a–96b — Mijal, hija del rey Shaúl, y el uso de tefilín por parte de una mujer. 

  6. Talmud Yerushalmí, Berajot/Eruvín — tradición alternativa acerca de Mijal y la reacción de los Sabios. 

  7. Mekhilta de Rabí Ishmael, Bo, Masejta de-Pisja, sección 17 — relación entre tefilín, Torá y la exención de las mujeres. 

  8. Rambam, Mishné Torá, Hiljot Tefilín 4:13 — naturaleza y gravedad de la mitzvá de tefilín.

  9. Shulján Aruj, Oraj Jaim 38:3 — exención de las mujeres de tefilín.

  10. Rema, Oraj Jaim 38:3 — oposición a que las mujeres asuman voluntariamente la colocación de tefilín.

  11. Tosafot, Eruvín 96a — discusión sobre Mijal y las razones relacionadas con el guf nakí. 

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